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         APNEA
En
general, el médico recibe informe de que un neonato tuvo una apnea ya
sea por una descripción precisa de una pausa respiratoria prolongada en
un neonato supervisado en la unidad de cuidados intensivos, o por una
descripción imprecisa de un episodio que amenazó la vida del neonato.
Estos informes suelen originar una serie de medidas que apuntan a buscar
la causa y tratar la apnea. Tales medidas incluyen: (1) supervisión estrecha;
(2) preparación para proporcionar apoyo respiratorio; (3) investigaciones
clínicas y de laboratorio para determinar la causa de la apnea, y, a veces,
(4) tratamiento empírico o específico, para eliminar o corregir el origen
de la apnea en base a los resultados clínicos y de laboratorio.
Un abordaje
racional para determinar la causa de la apnea se basa en el conocimiento
claro de la neuroanatomía del aparato respiratorio. La respiración normal
se cumple por una interacción armónica entre varias estructuras neurológicas
(Figura 13.1) y no neurológicas.
Figura 13.1.—
Estructuras neurológicas involucradas en la respiración normal. 1: quimiorreceptores;
2: grupo respiratorio dorsal en el núcleo del haz solitario; 3: grupo
respiratorio ventral en el núcleo ambiguo y núcleo retroambiguo; 4: neuronas
motoras de vías respiratorias superiores; 5: músculos de vías respiratorias
superiores; 6: centro frénico y nervio frénico; 7: diafragma; 8: células
del cuerno anterior y nervios de los músculos intercostales; 9: músculos
intercostales.
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