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La apnea
de la prematuridad, debido a su alta frecuencia, se diagnostica en base
a la clínica, una vez se hayan excluído las causas sistémicas y pulmonares.
En un gran número de neonatos prematuros con apnea, hay enlentecimiento
de los potenciales evocados auditivos del tronco cerebral. Una latencia
(entre picos III-V de los potenciales evocados auditivos) inferior a 5.6
milisegundos coincide con la resolución de la apnea en los prematuros.
El tratamiento incluye: estimulación física, intervención farmacológica
(cafeína o teofilina), presión positiva contínua en vías respiratorias
y ventilación mecánica. La dosis usual de carga del citrato de cafeína
es de 20 mg/kg, seguida 24 horas después, por una dosis de mantenimiento
de 5 mg/kg por día. Para la teofilina, la dosis de carga usual es de 5
mg/kg, seguida por 1.5 a 2 mg/kg cada 8 horas (mantenimiento).
El síndrome de hipoventilación
congénita produce hipoxemia, sobre todo durante el sueño tranquilo, incluso
en ausencia de apnea. Esta es central y predomina durante el sueño tranquilo.
El diagnóstico del síndrome de hipoventilación central congénita se hace
por exclusión; pero se apoya en la presencia de hipoxia sostenida durante
el sueño tranquilo.
El síndrome de hipoventilación congénita tiene cierta relación con la
enfermedad de Hirschsprung y síndrome de Rett. Más
sobre el tema... 81
El síndrome de hipoventilación mejora algo con doxapram, pero, por
lo general, es necesario recurrir a la ventilación mecánica mediante traqueostomía
o marcapaso diafragmático.
La apnea por enfermedad de sobresalto
(hiperekplexia) sobreviene durante episodios (espontáneos o provocados)
de hipertonía generalizada. Los ruidos o el tacto (golpecitos suaves sobre
la nariz) suelen desencadenarlos. Se logra dominar el cuadro mediante
flexión forzada de cuello y piernas sobre el tronco.
El diagnóstico de la apnea por
alimentación es clínico. Este tipo de apnea es central, obstructiva o
mixta. Se presenta durante la alimentación, en neonatos prematuros y a
término, y se controla mediante interrupciones frecuentes de la alimentación.
La causa más probable es la falta de coordinación entre los movimientos
respiratorios y deglutatorios, mecanismo regulado en el tronco cerebral. 
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