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Médula espinal rostral

Las lesiones de la médula espinal rostral (niveles C1 a C2), en general, son traumáticas. Estas lesiones producen apnea al interrumpir las fibras que dirigen los impulsos de los grupos respiratorios ventrales y dorsales al centro frénico y a las motoneuronas alfa de los músculos intercostales. Las lesiones de la médula espinal rostral se diagnostican por RM (Figura 31.1). La radiografía de la columna vertebral cervical puede demostrar una subluxación de C1 sobre C2.

Figura 31.1. RM cerebral que muestra atrofia de la unión cervicobulbar.


La sintomatología clásica de las lesiones de la médula espinal se limita a debilidad de las extremidades superiores e inferiores; sin alteración de la conciencia, del mesencéfalo, y de los pares craneales del puente y bulbo. Esta forma clásica no está siempre presente porque: (1) el trauma (causa más frecuente de lesión de la médula espinal) involucra también el cerebro y conduce al coma; (2) la lesión de las fibras del nervio craneal XI, cuando ascienden por el canal raquídeo, producen dificultad para sostener la cabeza; y (3) el daño a los núcleos motores del hipogloso o de sus fibras, causa debilidad de la lengua.
La lesión de la médula espinal rostral produce apnea central, obstructiva, y mixta. La apnea central ocurre por desconexión de los grupos respiratorios dorsales y ventrales del centro frénico. Las apneas obstructiva y mixta también suceden por daño de los núcleos motores del hipogloso y del mismo nervio, o por falta de coordinación entre los músculos de las vías respiratorias superiores y las contracciones diafragmáticas; esto último surge como resultado del enlentecimiento de la transmisión de la señal desde los grupos respiratorios ventrales y dorsales al centro motor frénico. La anatomía patológica de la médula cervical rostral puede revelar una coloración hemorrágica (Figura 31.2). El diagnóstico de lesión de la médula espinal rostral se establece por RM y radiografías, que muestran fractura vertebral, subluxación de C1-C2, hematoma extra-axial, lesión parenquimatosa o atrofia. El tratamiento de la enfermedad primaria es quirúrgico. Es probable que se necesite traqueostomía para ventilación mecánica y un marcapasos diafragmático.

Figura 31.2. Médula cervical rostral que muestra un color azul grisáceo oscuro secundario a la hemorragia.

 

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Henderson, 1983 Young, 1993 Deonna, 1974 Guillerminault, 1982 Guillerminault, 1987 Vigevano, 1989 Hansen, 1991 Rosen, 1984